Según David Apostolico, el jugador con más suerte es aquel que sabe sacar la mayor ventaja de un golpe del azar a su favor. La suerte, buena y mala, es parte del juego. Para los jugadores sin experiencia, puede parecer que alguien tiene mucha suerte en la mesa cuando, en realidad, no está haciendo más que aprovechar las buenas oportunidades. Pero es natural atribuir el éxito de alguien más a la suerte y lamentarnos por no tenerla nosotros. Las cartas no lo son todo en el poker: recibir un par de ases es suerte, sacarles el mayor provecho es habilidad.
Hay una frase común en el poker: cualquiera puede jugar bien con buenas cartas, pero sólo los buenos jugadores pueden jugar bien con malas cartas. En realidad, lo que esto significa, es que los buenos jugadores pueden mejorar cualquier situación.
En el poker la suerte pude tomar diferentes aspectos, el problema radica en que la mayoría de los jugadores principiantes no pueden reconocer estas situaciones. Los buenos jugadores sí, y además las aprovechan. Un buen jugador puede subir una apuesta con las mismas cartas con las que un mal jugador abandona. La suerte puede estar en tener un rival que sube en el pre-flop y pasa en el flop, por ejemplo. O cuando 3 o 4 jugadores pasan delante nuestro y nuestra mano es 3c-4c. Un mal jugador abandona, un buen jugador también pasa, porque no teme sostener su juego hasta la siguiente ronda y ver qué sucede.
Tener suerte puede ser estar en un torneo, cerca de la burbuja, y que todos los jugadores de la mesa comiencen a ponerse conservadores, mientras que el buen jugador será más agresivo y acumulará fichas. Finalmente, suerte puede ser tener una mano Premium, y jugarla de manera tal que le saquemos el mayor rédito posible, controlando el bote.
Si podemos reconocer a la suerte cuando la vemos, entonces estaremos en camino de ser buenos jugadores de poker.