En el 7 Stud Hi-Lo la mano más alta compartirá el bote con la mano más baja que lo merezca. Para merecerlo, una mano debe ser 8,7,6,5,4 o más baja.
Las cartas hablan, el As es bajo o alto, y se puede aumentar hasta tres veces por ronda.
• Quien gana la mano alta comparte el bote con el ganador de la mano baja
mejor. El jugador de la mano alta siempre estará presente, pero no siempre
existirá el de la mano baja. La baja, para calificar, debe tener 5 denominaciones
iguales o menores que 8, y cualquier 5 de los 7 naipes se puede jugar como alta,
y también como carta baja. Los Ases también se pueden usar como carta
baja o alta. Así, por ejemplo, 5 4 3 2 A sería una mano baja muy buena,
y también forma escalera superior de cinco, desde el punto de vista de las
cartas altas. Como hemos visto, la mano podría ganar de las dos formas.
• Las 4 primeras cartas son decisivas para ganar en el Poker
Stud, pues si sus primeras manos siguen cierto plan, podemos convertirnos
en candidatos fuertes a ganar el bote.
• Si no se poseen manos iniciales fuertes, es conveniente aprender
a retirarse a tiempo
• El naipe par de partida ha de vigilarse, porque si algún rival
juega un par en su primera mano y los hace con la primera descubierta, hay 2 de
3 oportunidades de que se trate de su par. También es probable que tenga
elementos para formar trío.
• Si una mano alta se juega en contra de un proyecto de mano baja, en línea
general, gana la alta
• Hay ciertas cartas claves que conviene vigilar, porque podrían hacernos
disminuir las posibilidades de formar una buena mano. Por ejemplo, no es conveniente
jugar manos insignificantes como los pares. Otro ejemplo: conviene jugar escaleras
más bajas con cierta precaución si las cartas clave del jugador no
están vivas.
También es buena idea seguir las cinco que hay sobre la mesa, y las que son
retiradas; ya que éstas constituyen un naipe clave para toda escalera baja.
• Un buen consejo de los expertos es tratar de retirar las manos iniciales
y las desarrolladas en las posteriores comunitarias. Si no hay razones para
retirarse, entonces, jugará más tranquilo.
• Nunca se debe subestimar a los oponentes. Es bueno estudiarlos siempre.
El mejor momento suele ser cuando a uno no le toca el turno, pues es posible prestar
la debida atención. Las cosas más susceptibles de ser evaluadas son:
si los jugadores alardea, si suelen retirarse, si juega todas las manos, si es
sensible a que se les mienta o a que los demás alardeen, o si suelen tomar
ciertas acciones que revelen sus cartas ocultas en mano.
• Un poco de alardeo de vez en cuando no daña a nadie. Ayuda a evitar
que los demás jugadores nos vean como demasiado predecibles, y puede hacernos
ganar botes que, en principio, no nos corresponden. De lo contrario, podríamos
perder cierta cantidad de fichas, aunque gane la posibilidad de igualar desde
las manos menos fuertes que se hallan debajo del nivel, o cuando estemos verdaderamente
fuertes y la acción sea necesaria.
• Si se juega una mano que parece fuerte pero es derrotada completamente
por alguna de las cartas descubiertas del rival, lo mejor es retirarnos.
Es esencial adaptarse a las diversas situaciones:
1. Si se trata de principiantes, casi seguro, no aumentarán las apuestas
si no logran alguna mano que consideren decente.
2. A veces sirve el robo anticipado: si la partida se vuelve algo tensa, no tenemos
más remedio que enfrentar una mesa fuerte y aumentar la apuesta.
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