Supongamos que estamos jugando Texas Hold’em, y estamos en primera posición con una mano marginal como KJ. Para decidir cómo actuar, algunos jugadores, especialmente los principiantes, recurrirán a las tablas de manos iniciales, ya sea que las tengan impresas o las recuerden de memoria, y actuarán de acuerdo a la ubicación de la mano en la cartilla.
Adherirse rígidamente a las tablas de valores de las cartas puede resultar en un verdadero desastre. Un jugador que siempre se guía por lo que dicen las tablas nunca dejará de ser un jugador mediocre. Porque el poker ganador se trata de analizar las situaciones, y cada situación difiere de otras similares en algún pequeño o gran grado. Pero nunca estaremos en dos situaciones idénticas en forma absoluta. En el caso particular de nuestro ejemplo, lo que más debería importarnos en el momento de tomar una decisión es a qué tipo de jugadores estamos enfrentados, y no el valor de las cartas como elemento único de análisis.
Lo que hacemos en un juego depende de las condiciones, del tipo de jugadores en las ciegas, de los patrones de apuestas que han tenido nuestros rivales hasta el momento, del stack de cada uno, etc. Hay más de una docena de factores involucrados en cada decisión que tomamos, que nos indicarán cómo debemos actuar.
Las tablas de manos son sólo orientativas, y no reglas fijas. No significan nada por sí mismas, puesto que las manos deben ser analizadas dentro de un contexto. El poker no se trata sólo de cartas, se trata de las personas detrás de esas cartas.