Cuando juegas un torneo de Texas Hold’em No Limit, los jugadores tratan de encasillar a los diferentes jugadores que hay en la mesa en función de su estilo de juego. Clasificaremos a los jugadores de poker básicamente en dos categorías: los jugadores tight y los jugadores loose.
Los primeros, son los llamados jugadores tight, son aquellos que se caracterizan por jugar pocas manos y respetando bastante la posición (el concepto de la posición es clave en el poker, cuánto más cerca del botón se juegue mejor, ya que se hablará en último lugar en las tres rondas de apuestas con cartas comunitarias en la mesa, llamadas respectivamente: flop, turn y river). Un buen jugador tight no jugará desde las primeras posiciones una mano como K-T de tréboles.
Contrariamente, los jugadores loose, son aquellos que juegan un mayor tanto por ciento de manos. Son capaces de subir fuera de posición (con varios jugadores restando por hablar) con manos como 4-4 o Q-9 de picas. Suelen utilizar más frecuentemente el farol como recurso y tienen un grado de agresividad mayor.
Si te enfrentas a un jugador tight, es más fácil intentar saber que par de cartas del mazo posee, ya que solo juega las manos más fuertes. En cambio, si te enfrentas a un jugador loose, es más difícil ponerle en un rango de manos, ya que suele jugar un rango de manos mucho más abierto, son jugadores imprevisibles.
Un jugador tight, tiene la ventaja de que al seleccionar mejor sus manos, cuando aparece un rey o un as como carta comunitaria, es muy fácil que este jugador tenga una pareja de ases o de reyes y bien acompañados (recordemos que en el poker, gana la mano, la mejor combinación de cinco cartas posibles y que una pareja de ases acompañado con el rey es mejor jugada que una pareja de ases acompañada de un ocho). Incluso van a poderse permitir el lujo de hacer algún pequeño farol cuando aparezca un as o un rey en la mesa. 
El inconveniente principal es que va a ser objeto de faroles o semifaroles cuando las cartas que aparezcan en la mesa, aparentemente no sean las que habitualmente lleve un jugador tight.
El jugador loose posee la ventaja de que al estar apostando fuerte casi todas las manos, teniendo o no mano, en el momento en el que tenga una mano realmente fuerte, el jugador rival no le crea y le pague con una mano floja creyendo que es uno más de sus habituales faroles. Recordemos que aunque cueste de creer, hasta el jugador más agresivo también recibe A-A o K-K.
El inconveniente de ser tan agresivo, es que los contrarios van a estar esperando su apuesta y le van a pagar con cualquier mano decente o van a resubir sus apuestas con manos medianamente buenas.
En definitiva, todo se basa en la imagen que tenga un jugador en la mesa. Es importante en el poker tratar de ocultar al máximo la información. No mostrar las cartas a los demás jugadores de la mesa es un buen comienzo para evitar que los contrarios estudien tu juego y encuentren la forma más idónea para vencerte.