Una de las características principales del buen jugador de Omaha es la paciencia. Lo mejor es comenzar jugando sólo manos Premium, ya que en Omaha es frecuente cometer errores jugando manos medianas, mucho más frecuente que en Hold’em.
De todas las posibles manos iniciales en Hold’em, encontraremos que solo podemos jugar un 9.5% de ellas, es decir, 1 de cada 10 manos que recibimos. En Omaha hay 16.432 manos iniciales posibles, de las cuales 30 son Premium. Y cada una de ellas tiene 3 posibles formaciones: de dos palos, de uno solo o de distintos palos. Lo que nos da 90 manos que podemos jugar. Si hacemos la cuenta, resultan ser un 0.5% de todas las manos iniciales posibles, 1 de cada 200 manos que recibimos.
Esto tiene dos consecuencias: una, que debemos, claramente, ser pacientes; la segunda, es que si queremos jugar (no esperar) debemos aprender a jugar manos sub-premium. Con todas las posibilidades de error que esto acarrea.
En Hold’em hay pocas manos que parecen fantásticas pero en realidad no lo son, como es el caso de K-10. Pero en Omaha hay cientos de manos que parecen buenas y en realidad no tienen valor. Esto confunde mucho a los principiantes, especialmente cuando juegan Hold’em habitualmente. Se sentirán tentados de jugar conectores del mismo palo, especialmente si tienen 4 cartas consecutivas. En Omaha una mano 4-5-6-7 no es fuerte, y menos en manos de un jugador que recién se inicia.
Otro de los errores habituales en jugadores principiantes de Omaha es que abusan del farol. Para farolear en Omaha hay que tener una excelente lectura del rival, tanto de sus cartas, como de lo que él cree que tenemos. En un nivel básico, prácticamente no hay diferencia, por ejemplo, entre 3 o 4 cartas del mismo palo; la cuarta carta no hace diferencia en lo que respecta a los rivales, como lo es en Hold’em. El único modo en que un farol puede ser exitoso en Omaha, es si hemos dado una imagen determinada en la mesa; si, por ejemplo, hemos jugado pocas manos y nunca subimos pre-flop, cuando lo hagamos nuestros oponentes pensarán que tenemos una gran mano.
Si queremos comenzar a jugar Omaha, debemos tener en cuenta, entonces, lo siguiente: 1) Omaha es un juego de cartas altas; cualquier otra cosa nos costará dinero; y 2) Una mano no está terminada hasta el river: ningún gran par significa mucho en el flop, porque puede caerse en las últimas calles.