Diariamente leemos y escuchamos consejos que pretenden, de algún modo, resumir la mejor estrategia de poker: ser conservador y agresivo, lo mejor es subir o abandonar, proteger la mano, etc. Ninguno de estos consejos debe ser tomado como verdad absoluta, porque el poker es un juego de decisiones, un juego complejo en que cada situación es diferente y esas situaciones determinan cuál es el mejor accionar.
En lo que se refiere particularmente a subir la apuesta, entre subir y abandonar, subir parece ser la opción preferida de los expertos. Para los principiantes, subir es algo que se hace en sólo dos ocasiones: cuando tenemos la mejor mano, o cuando estamos faroleando. Y esto no está alejado de la verdad. Tener la mejor mano y un farol son las dos principales razones por las cuales decidimos subir la apuesta. Pero para los expertos, cada una de esas situaciones implica una combinación de ambas jugadas.
Pongamos, por ejemplo, el caso de una mano AK: subimos en el pre-flop, nuestro rival ve la apuesta, apostamos en el flop, el ve nuevamente… ¿debemos volver a subir en el turn? Supongamos que no sabemos qué hay en el board. Existe la posibilidad de que tengamos la mejor mano y, si apostamos, nuestro rival abandone. Las probabilidades no son altas, pero existen. En este caso, apostar en el turn es la mejor decisión, siempre que supongamos que las probabilidades combinadas de estas dos situaciones equiparan a la probabilidad de subir y que nuestro rival vea nuevamente.
Si subimos, pueden ocurrir diferentes situaciones: podemos hacer abandonar a nuestro rival con una mano mejor; podemos hacer que nuestro rival vea nuestra apuesta con una mano peor; podemos hacer que el resto abandone y quedemos en la última posición; podemos conseguir una carta gratis; podemos conseguirnos outs; podemos conseguir más información de acuerdo a la respuesta de nuestro rival.
Esto significa que subir puede darnos muchos buenos resultados, aunque no tengamos la mejor mano. Entonces, ésta es la mejor decisión posible para esa situación. Y siempre teniendo en cuenta que el concepto de “mejor mano” es algo ambiguo. La mejor mano no es siempre el par que recibimos, ya que el Hold’em se juega, finalmente, con 7 cartas, las dos de mano y las 5 comunitarias. La mano ganadora será la que forme el mejor juego usando todas las cartas que necesite. Podemos tener par de Ases en la mano y aún así perder.
Para resumir: subir la apuesta es la respuesta correcta en la mayoría de las situaciones, porque las probabilidades acumuladas son buenas. No siempre se trata de elegir una opción o la otra en blanco y negro, sino de ver el panorama más amplio que cada decisión nos presenta.