Cuando jugamos heads-up, hay tres aspectos básicos que son fundamentales: uno es nuestra capacidad de leer al rival, otro es la posición, y el tercero es nuestro estilo de juego. Un juego agresivo en posición puede ser la estrategia que nos haga ganar el bote.
Si nuestro rival aumenta la apuesta, y no tenemos posición, no es conveniente ver las subidas en el caso de no tener una excelente mano. Podemos re-subir, por ejemplo, si tenemos una mano A8 o mejor. Pero si tenemos suited connectors, es mejor optar por la retirada. Lo ideal es jugar sólo si tenemos cartas altas como 10K, que son buenas para heads-up, aunque no lo sean para mesas de muchos jugadores. Las parejas altas son buena mano para un heads-up.
Si estamos en la ciega grande, generalmente no tendremos más que 2 opciones en heads-up: re-subir (3bet o 4bet) o abandonar. De ese modo desalentaremos a nuestro rival a jugar si tiene una mano marginal. En caso de que vea nuestra apuesta, siempre podemos optar por una apuesta de continuación, salvo que no hayamos obtenido ninguna carta para completar nuestro proyecto.
Leer a nuestro rival puede ser fundamental a la hora de tomar decisiones. Debemos tratar de determinar su patrón de apuestas: cuando sube o re-sube, si apuesta sólo en posición, etc. Hay jugadores que son muy agresivos en la primera ronda, porque intentar acumular fichas rápidamente. No debemos dejarnos presionar ni intentar a nuestra vez aumentar la presión, sino jugar con calma y esperar para ver hasta dónde puede llegar. Una apuesta mínima basta muchas veces para conseguir información sobre la mano de nuestro rival.
Como dijimos: una buena lectura del rival, aprovechar la posición y no temerle al juego agresivo cuando la ocasión lo permita, son las herramientas básicas para animarnos al heads-up.