Uno de los mayores beneficios del poker online es la posibilidad de jugar en más de una mesa al mismo tiempo. En lugar de jugar 20 manos por hora, como en el poker en vivo, podemos llegar a jugar 1000 manos o más en el poker multimesa.
Aunque jugar más manos por hora es, obviamente, ventajoso, también tiene desventajas: cuantas más mesas jugamos a la vez, menos atención prestamos a cada una. Supongamos, por ejemplo, que nuestro promedio de ganancia es de 3 BB cada 100 manos, jugando en una mesa. Si jugamos en el doble de mesas, en teoría deberíamos doblar nuestra ganancia. Sin embargo, a medida que agregamos mesas, nuestro promedio de ganancias baja.
El problema radica en que no podemos darle a cada mesa la atención que necesita; seguramente tomaremos decisiones apresuradas en una para seguir jugando en otra, y terminaremos jugando como en piloto automático. Este es uno de los motivos por los cuales dejamos de ganar dinero: dejamos de pensar. Por lo tanto, cometemos más errores. Cuando una sesión está llena de pequeños errores, nuestro promedio de ganancia va a bajar. Está claro que debemos jugar en menos mesas. Cuántas, dependerá de cada jugador. Cada uno sabe en qué momento comienza a sentirse apremiado y a tomar decisiones apresuradas.
Algunas personas pueden jugar hasta en 12 mesas sin apresurarse ni entrar en piloto automático; otras, apenas podrán con dos mesas a la vez. Es importante descubrir cuál es la cantidad máxima que podemos manejar, sin deteriorar la calidad del juego.
Algunos jugadores dirán que, aunque ganan menos por cada mesa (en promedio) la ganancia total sigue siendo mayor con más mesas. Y esto es probablemente cierto. Pero, entonces, tenemos que decidir cuál es nuestro objetivo: si queremos mejorar nuestro juego para jugar en límites más altos, entonces es mejor bajar la cantidad de mesas. Si sólo queremos ganar dinero, jugaremos en tantas mesas como podamos, mientras sigamos ganando.
Por otra parte, mejorar nuestro juego nos permitirá, eventualmente, ir aumentando la cantidad de mesas con menor riesgo y sin resentir la calidad del juego ni las ganancias. Es cuestión de paciencia. Y objetivos claros.