Muchos jugadores conocen el terrible síndrome de “una carta más”, ese que los lleva a seguir jugando cuando saben que deberían haberse detenido varias manos atrás. Es bueno, entonces, reflexionar sobre el tema, ya que tan importante como mejorar estrategias es saber cuándo dejar de jugar.
En los casinos las cosas son más simples: llega un momento de la noche en que todos empiezan a retirarse, y no queda más remedio que hacerlo. Pero cuando jugamos poker online, la situación puede complicarse: las salas están disponibles las 24 horas, hay jugadores a toda hora, porque viven en distintas zonas horarias, y el juego nunca termina.
Algunos jugadores se prometen a sí mismos terminar la sesión cuando haya menos jugadores, o a la hora de la cena, o a la hora de ir a trabajar. Otros, sabiendo que son incapaces de ponerse un límite, prefieren jugar torneos porque en ese caso el final es claro: o perdemos todo y quedamos fuera, o llegamos a la mesa final y allí termina, de todos modos.
Hay jugadores que no tienen un objetivo claro cuando se sientan a jugar poker online. Deciden que jugarán “por un rato” para ver si pueden ganar “algo de dinero”. Es el momento en que todo se diluye, y nunca encontrarán la salida.
La disciplina también se aplica en este caso: sin duda, debemos ponernos un límite preciso de tiempo a jugar o de dinero a gastar. Sabemos cuándo comenzamos y sabemos en forma precisa cuándo terminaremos. Nuestra estrategia siempre debe contemplar el momento en que es suficiente. No hay reglas fijas sobre cuánto tiempo es “suficiente”, cada uno debe determinarlo en plena consciencia y, más importante aún, mantenerse en esa decisión. Si no sabemos cómo establecer el momento de salida, Annie Duke da un consejo más que práctico: abandonar cuando hayamos perdido cierta cantidad predefinida de ciegas grandes.
Y si todavía no hemos llegado al punto de poder tomar esa determinación, debemos escuchar nuestra voz interior: siempre, en algún momento, algo nos dice que es el momento de terminar. Si no obedecemos a esa voz en forma inmediata, si la ignoramos, será demasiado tarde.